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Ella dejo de pedir disculpas por su edad y lo encontro a el

Apr 12, 2026 6 min de lectura
Ella dejo de pedir disculpas por su edad y lo encontro a el

Durante aios, Marisol encabezaba sus perfiles con disculpas por tener 59. Cuando dejo de hacerlo, aparecio Hector. Esta es su historia, con sus palabras.

Marisol abrio su primera cuenta en una app de citas a los 57, un ano y medio despues de su divorcio. Vive en la colonia Narvarte de Ciudad de Mexico, trabaja en una biblioteca publica, tiene dos hijas adultas que ya no viven con ella, una perra llamada Lola, y una costumbre antigua de leer los domingos por la mananaa en el Parque Espaia.

En su primer perfil, su biografia decia algo asi: “Se que 59 no es la edad que muchos buscan aqui, pero no me siento de 59. Estoy bastante bien conservada, hago ejercicio, me cuido, no parezco mayor.”

Durante nueve meses, con ese perfil, tuvo tres citas. Todas tibias. Todas con hombres que tambien pedian disculpas por algo en sus propios perfiles.

Despues cambio algo. Y apareceo Hector. Y cuatro anos despues viven juntos en la colonia Condesa, han hecho dos viajes a Oaxaca y uno a Cartagena, y Marisol no ha vuelto a pedir disculpas por su edad en ningun sitio.

La conversacion con su hija que le quito el filtro

Marisol nos cuenta que el cambio vino de una conversacion incomoda con su hija mayor, Fernanda, psicologa, 31 aios. Marisol le ensen~o el perfil una noche.

Fernanda lo leyo en voz baja. Dijo:

“Ma, este perfil parece que lo escribiste pidiendo permiso. No estas vendiendo nada. No tienes que convencer a nadie de que tu edad es excusable. Borra eso. Escribe quien eres.”

Marisol se puso a la defensiva. Al dia siguiente reescribio el perfil por su cuenta. Quito todas las frases sobre aparentar menos. No metio la edad en la primera linea. Escribio esto, que aun guarda en un papel pegado a la nevera:

“Tengo 59 aios, bibliotecaria, dos hijas ya grandes, divorciada desde hace dos anios. Me gusta leer, caminar el Parque Espaia los domingos, cocinar para amigos. Busco companero paciente para cines, cenas y viajes cortos. Prefiero conversaciones largas a mensajes de un dia. No me interesan aventuras.”

Seis lineas. Cero disculpas. Una frase sobre lo que quiere.

La calidad de los mensajes cambio

En dos semanas, el tipo de mensaje que recibio cambio. Antes eran hombres que empezaban con “te ves guapa para tu edad”. Ahora eran hombres que le preguntaban por un autor, por un sitio de Coyoacan, por una receta. “Dejaron de escribirme hombres que trataban de convencerme de algo y empezaron a escribirme hombres que queen conocerme.”

Hector le escribio un jueves por la tarde. En su perfil decia que tenia 62, arquitecto, viudo hace seis aios, dos hijos, le gustaban los conciertos de musica clasica en el Palacio de Bellas Artes y las tardes de domingo.

Su primer mensaje decia:

“Hola, Marisol. Yo tambien camino el Parque Espaia los domingos, aunque vengo desde la Roma. Me gusto mucho lo que escribiste, sobre todo la parte de las conversaciones largas. Estaria bien tomar un cafe algun sabado por la tarde, cuando te venga bien.”

No habia ni un piropo. No habia ni un emoji. No habia prisa.

La primera cita y los seis meses siguientes

Se vieron un sabado de enero a las cinco en un cafe de la Roma. Hablaron dos horas largas. Hector llevaba una chamarra vieja. Marisol se quito los lentes de sol al cabo de cinco minutos.

“Lo primero que noteamos fue que no nos estabamos vendiendo”, recuerda ella. “El no me dijo que yo pareceia de 50, lo cual fue un descanso. Yo no le dije que parecia mas joven de 62. Hablamos de libros, de la muerte de su esposa, de mi divorcio, de mis hijas, de su hijo menor que vive en Monterrey.”

Durante los seis primeros meses se vieron dos o tres veces por semana. Se dieron el primer beso al mes y medio, sentados en una banca del parque Mexico. El primer fin de semana juntos fue a Valle de Bravo, tres meses despues. A Marisol le salio un herpes labial ese fin de semana y dice que fue la primera vez que se sintio tranquila siendo “fea” delante de un hombre.

La escena que marca para siempre

Marisol cuenta una escena, de ese primer Valle de Bravo, que decide guardar como simbolo de la relacion.

Fue una manania. Ella se desperto con el herpes asomando. Se paso media hora en el bano pensando si salir sin maquillaje o si maquillarse por encima. Finalmente salio sin nada en la cara. Hector la miro desde la cama y le dijo:

“Tienes una carita muy bonita por las mananias.”

“No me dijo que estaba guapa. Me dijo que tenia una carita bonita. Es una frase sin pretensiones. Como se le dice a alguien a quien ya quieres. Ahi supe que esto iba a funcionar.”

Los hijos, poco a poco

Ambos tenian hijos adultos. Marisol presento a Hector a Fernanda primero, a los diez meses. Fue una comida en un restaurante, no en casa. Fernanda fue abierta desde el principio. La hija menor, Alba, tardo mas. Tenia 26 aios y aun procesaba el divorcio de sus padres. Estuvo distante durante casi un ano.

“Yo no la presione”, dice Marisol. “Segui viendo a Alba yo sola, sin Hector. Cuando ella quiso, me pidio ella misma que fueramos los tres a comer. Fue ella quien decidio el momento.”

El hijo de Hector, Emiliano, la recibio bien desde el principio. El mayor, Ricardo, un abogado de 34 que vive en Monterrey, tardo mas. Ahora se quiere. Pero el primer aio fue dificil.

La mudanza y la Condesa

Despues de dos aios saliendo, decidieron vivir juntos. Marisol vendio su departamento de la Narvarte. Hector vendio el suyo de la Roma. Compraron entre los dos uno nuevo en la Condesa, cerca del parque Mexico. Un departamento mas pequeno que cada uno por separado, pero con una terraza grande donde Marisol tiene macetas con albahaca y Hector tiene sus ceniceros cuando sale a fumar un puro esporadico los sabados.

Hicieron testamento por separado con un notario de la colonia. Cada uno deja su parte del departamento a sus hijos, con usufructo vitalicio del que sobreviva. “Ningun hijo tiene que preocuparse”, dice Hector. “Si yo me muero manaana, Marisol se queda aqui. Cuando ella falte, el departamento se vende y se divide. Todo esta escrito.”

El mensaje que Marisol querria dejar

Cuando le preguntamos que le diria a mujeres que, como ella hace cinco aios, llevan en un perfil el parrafo de las disculpas, Marisol se queda pensando un momento y dice:

“Tu edad no es un error que tengas que explicar. Es la fecha en la que te conociste. No tienes que pedir permiso por 55, por 62, por 70. Tienes que decir lo que eres y lo que buscas, y esperar a que alguien con la misma valentia aparezca. Si tu no te tratas con respeto en el perfil, no esperes que nadie lo haga en la primera cita.”

Marisol y Hector siguen caminando el parque Espaia los domingos. Ahora van los dos. Llevan galletas. A veces se sientan en silencio una hora entera. Marisol dice que ese silencio vale mas que cualquier piropo.

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