Osaka es la cocina de Japón, una ciudad de comerciantes ruidosa y amable donde charlar con desconocidos mientras se come forma parte de la noche.
RegistrarseOsaka es la tercera ciudad más grande de Japón y la más extrovertida. Durante siglos fue el centro comercial del país, donde el arroz, las mercancías y el dinero cambiaban de manos, y ese pasado mercantil todavía marca su carácter: su gente tiene fama de directa, graciosa y rápida para empezar una conversación, y el dialecto local, el Kansai-ben, suena más cálido e informal que el japonés estándar. El lema no oficial de la ciudad es kuidaore, más o menos «comer hasta caer rendido», y la comida es la forma en que la mayoría de los visitantes la conoce: takoyaki de un puesto callejero, okonomiyaki cocinado en una plancha delante de ti, brochetas de kushikatsu en una barra. Osaka no es una ciudad de postal como Kioto; es un lugar denso y moderno de neones, calles comerciales cubiertas, ríos y trenes elevados. Pero tiene un castillo, santuarios antiguos, un gran acuario y una de las vidas nocturnas más animadas de Japón, y está muy cerca de Kioto, Nara y Kobe, lo que la convierte en una base práctica y asequible para explorar toda la región.
La calle de Dotonbori, junto al canal, es el corazón de neón de la ciudad: cangrejos mecánicos gigantes, dragones y peces globo cuelgan sobre las puertas de los restaurantes, y el famoso cartel de Glico con el corredor brilla sobre el agua. Ponte en el puente Ebisu al atardecer para verlo encenderse y luego recorre el paseo junto al río bajo la calle, más tranquilo que el gentío de arriba. Es turístico y está orgulloso de serlo, y aun así es la mejor introducción al apetito y al humor de la ciudad.
El castillo original lo construyó a finales del siglo XVI Toyotomi Hideyoshi, el señor de la guerra que unificó Japón, y desde entonces ha sido destruido y reconstruido varias veces. La torre principal que ves hoy es una reconstrucción de hormigón de 1931, con un museo dentro y un mirador en lo alto. El verdadero placer está en el recinto: enormes murallas de piedra, fosos anchos y un gran parque con ciruelos y cerezos que se llena de pícnics en primavera. Recorre el foso exterior temprano por la mañana, cuando casi solo lo tienen los corredores.
Un mercado cubierto de unos 150 puestos que alimenta a la ciudad desde hace más de un siglo y al que los locales llaman la cocina de Osaka. Pescaderos, fruteros y pequeñas parrillas venden vieiras, erizos de mar, ternera a la parrilla y fruta de temporada para comer allí mismo. Se ha vuelto popular entre los visitantes y los precios lo reflejan, así que tómalo como un lugar para picar y mirar más que para comprar. Ve a media mañana, cuando todo está abierto pero antes de la multitud del almuerzo.
Construido a principios del siglo XX como una visión del futuro, Shinsekai —el «nuevo mundo»— es hoy el rincón más retro de Osaka: unas pocas calles de letreros llamativos, salones de juegos a la antigua y restaurantes de kushikatsu bajo la torre Tsutenkaku. Tiene un aire un poco descuidado, y ese es justamente su encanto. Come brochetas fritas en una barra, recuerda la regla de no mojar dos veces en la salsa compartida y sube a la torre para ver el sur de la ciudad.
Osaka es más antigua de lo que parece. Shitennoji, fundado en 593 por el príncipe Shotoku, se considera uno de los templos budistas más antiguos de Japón; los edificios actuales son reconstrucciones, pero siguen la disposición original de puerta, pagoda y salas en línea recta. Más al sur, Sumiyoshi Taisha es uno de los santuarios sintoístas más importantes del país, con un llamativo puente rojo en arco y pabellones de un estilo antiguo que casi no existe en ningún otro lugar. Ambos son tranquilos, se recorren gratis y están a un mundo de distancia de Dotonbori.
Nakanoshima es una isla larga y estrecha entre dos ríos en pleno centro, bordeada de museos, un salón público de ladrillo rojo de 1918 y una rosaleda junto al río que florece en mayo y octubre. Al norte, Umeda es el distrito moderno de negocios y compras, donde el Umeda Sky Building une dos torres con un mirador al aire libre en la azotea. Sube al atardecer para ver cómo se encienden las luces de la ciudad en todas direcciones.
La zona de Dotonbori, Namba y la larga calle comercial cubierta de Shinsaibashi es donde sale la mayor parte de Osaka. Izakayas, bares de pie llamados tachinomi y edificios de karaoke se apilan piso sobre piso, y la noche pasa con facilidad de la cena a una copa y de ahí a una canción. Los bares de pie son especialmente sociables: compartes barra, los precios son bajos y la conversación con tus vecinos surge sola.
Al oeste de Shinsaibashi, el «pueblo americano» es el barrio joven de Osaka: tiendas de ropa vintage, arte urbano, tiendas de discos, pequeños clubes y bares con música en directo alrededor del Triangle Park, donde la gente se sienta en los escalones por la noche. Lleva décadas siendo el centro de la moda callejera y la escena musical de la ciudad, y es relajado, joven y fácil para que los viajeros se integren.
A pocos pasos del ruido de Dotonbori, este estrecho callejón empedrado de restaurantes iluminados con faroles y pequeños bares parece de otro siglo. En su centro hay un pequeño templo con una estatua de Fudo Myoo cubierta de un espeso musgo verde, porque los visitantes la salpican con agua al rezar. Detente un momento y luego elige una barra para cenar a lo largo del callejón.
Uno de los parques temáticos más visitados de Asia, en la bahía al oeste del centro, con atracciones y zonas temáticas basadas en películas, videojuegos y personajes conocidos. Es tan popular entre los locales como entre los visitantes y está muy lleno los fines de semana y en vacaciones escolares, así que compra las entradas en línea con antelación y llega a la hora de apertura. Cuenta con dedicarle un día entero.
Celebrado cada año el 24 y 25 de julio, el festival de Tenjin es uno de los tres grandes festivales de Japón. Procesiones con trajes tradicionales recorren las calles alrededor del santuario Osaka Tenmangu, y la segunda noche una procesión de barcos iluminados avanza por el río bajo un espectáculo de fuegos artificiales. La gente local viste yukata, las orillas se llenan temprano y parece que toda la ciudad está en la calle.
Prueba los takoyaki, bolitas de masa rellenas de pulpo cocinadas en una plancha con moldes y que se comen demasiado calientes; el okonomiyaki, la tortita salada de col y masa que se hace en tu mesa; y los kushikatsu, brochetas empanizadas fritas en la barra. Las mejores versiones suelen estar en sitios pequeños y discretos con cola en la puerta. Compartir platos es lo normal, y la comida es el tema más fácil para empezar a hablar con casi cualquiera aquí.
Osaka es la base natural de la región de Kansai. Kioto está a una media hora en tren, Nara y sus ciervos sueltos a unos cuarenta minutos, y la ciudad portuaria de Kobe a poco más de veinte minutos. Alojarte en Osaka suele significar precios más bajos y noches más animadas, y volver de un día tranquilo de templos a los neones de Namba es parte del placer.
Pequeños cruceros salen del Tombori River Walk y pasan bajo los puentes y letreros de Dotonbori en unos veinte minutos. Es una forma sencilla de ver la zona desde otro ángulo, y luce más que nunca de noche, cuando los letreros se reflejan en el agua.
Uno de los acuarios más grandes del mundo, en Tempozan, junto a la bahía, construido alrededor de un enorme tanque central que se rodea bajando en espiral, entre mantarrayas, bancos de peces y tiburones ballena. Es popular, está bien diseñado y resulta absorbente tanto para adultos como para niños. Después, la gran noria de Tempozan, justo al lado, ofrece una amplia vista del puerto.
Esta galería cubierta se extiende unos dos kilómetros y medio de norte a sur y a menudo se describe como la calle comercial más larga de Japón. Es una calle de barrio más que turística: tiendas de comida, puestos de croquetas, vendedores de té, ropa barata y bares. Recórrela despacio desde un extremo, picando por el camino, y termina en el santuario Osaka Tenmangu.
La primavera, de finales de marzo a principios de abril, trae los cerezos en flor al parque del castillo y a las orillas de los ríos, y el otoño, de octubre a noviembre, ofrece cielos despejados y temperaturas agradables. El verano es caluroso y muy húmedo, con una temporada de lluvias en junio y principios de julio, pero también es la época del festival de Tenjin y de los fuegos artificiales nocturnos. El invierno es fresco y mayormente seco, con poca gente, y conviene a los viajeros que buscan hoteles más baratos.
El metro de Osaka es limpio, frecuente y fácil de usar, con señales en inglés; la línea Midosuji une Umeda, Shinsaibashi, Namba y Tennoji en línea recta por el centro. Una tarjeta IC recargable como ICOCA sirve en el metro, los trenes y los autobuses, y en muchas tiendas. Desde el aeropuerto internacional de Kansai, la línea Nankai llega a Namba y el expreso JR Haruka a Tennoji y Shin-Osaka. Los taxis son fiables pero caros, así que la mayoría de la gente camina y usa el tren.
El idioma es el japonés, que aquí se habla con el animado dialecto de Osaka. El inglés es común en carteles y hoteles, menos en restaurantes pequeños, aunque los menús con fotos y las apps de traducción lo hacen fácil. Osaka tiene fama de ser la gran ciudad más amable de Japón: la gente es más propensa a bromear, preguntarte de dónde eres y recomendarte un lugar para comer. Un simple arigato, u ookini en el dialecto local, siempre se agradece. Lo normal es guardar silencio en los trenes y no dejar propina.
Namba y Shinsaibashi son donde se aloja y sale la mayoría de los viajeros, y los hostales de la zona suelen organizar noches de bares y rutas gastronómicas. Amerikamura atrae a estudiantes y residentes internacionales a sus bares y locales de música en directo. Nakazakicho, un barrio tranquilo de viejas casas de madera cerca de Umeda, tiene cafés independientes y pequeñas galerías que gustan a quienes trabajan en remoto. Los intercambios de idiomas son una forma habitual de que viajeros y locales se conozcan.
Sí. Es muy segura, el transporte público es excelente y comer solo es completamente normal, con asientos en la barra en la mayoría de los restaurantes. El estilo sociable de Osaka y sus bares de pie hacen que sea más fácil que en muchas ciudades japonesas empezar a hablar con la gente local y con otros viajeros.
Dos o tres días bastan para Dotonbori, el castillo, los mercados y una noche en Namba. Añade algunos más si quieres usar Osaka como base para excursiones a Kioto, Nara y Kobe, que es como muchos visitantes pasan una semana en la región.
Se complementan. Kioto es la ciudad de los templos, los jardines y la tradición; Osaka, la de la comida, la vida nocturna y el día a día. Muchos viajeros se alojan en Osaka y van a Kioto en tren, ya que el trayecto es corto y Osaka suele ser más barata y animada por la noche.
En general es más asequible que Tokio. La comida callejera, los restaurantes de barrio y los bares de pie son baratos, y el transporte público tiene un precio razonable. Los hoteles de Namba y Umeda son el mayor gasto, sobre todo en la temporada de cerezos en flor y durante grandes eventos, así que reserva con tiempo.
Takoyaki, okonomiyaki y kushikatsu son el trío clásico. Busca también el kitsune udon, fideos en caldo con tofu frito dulce que Osaka reivindica como propio, y el marisco y los bocados a la parrilla del mercado Kuromon.
Osaka es una de las grandes ciudades más seguras del mundo, y se aplican las mismas reglas sencillas que en cualquier lugar: la primera vez queda en un sitio público concurrido, dile a un amigo adónde vas y organiza tu propia vuelta a casa. Los paseos junto al río, los parques y las animadas calles de restaurantes siguen llenos hasta entrada la noche, lo que los convierte en lugares naturales para una primera cita.