Abu Dabi es una capital tranquila y espaciosa sobre una isla del Golfo, donde una mezquita de mármol blanco, un museo bajo una cúpula y un largo paseo marítimo bordeado de palmeras marcan el ritmo del día.
RegistrarseAbu Dabi es la capital de los Emiratos Árabes Unidos y el mayor de sus siete emiratos; la ciudad ocupa una isla muy cerca de la costa, unida al continente por puentes. Hace sesenta años era un pequeño asentamiento de pescadores y buceadores de perlas alrededor de un único fuerte; hoy es una ciudad moderna de torres, amplias avenidas y parques, construida con la riqueza del petróleo y planificada con un cuidado poco habitual. Es más tranquila y extensa que Dubái, a hora y media costa arriba, y a muchos visitantes les resulta más relajada. Sus grandes atractivos son culturales —la Gran Mezquita Sheikh Zayed, el Louvre Abu Dhabi, el palacio presidencial de Qasr Al Watan— y la vida social transcurre en las horas frescas: en la Corniche al atardecer, en cafés y centros comerciales, en los hoteles y paseos marítimos de las islas de Saadiyat y Yas. La gran mayoría de los residentes viene del extranjero, así que es una ciudad cosmopolita, pero también es un país musulmán con sus propias leyes y costumbres, y quien las entiende lo tiene mucho más fácil.
Terminada en 2007 y construida en mármol blanco con incrustaciones florales, la mezquita tiene más de ochenta cúpulas, más de mil columnas, enormes lámparas de cristal y una de las mayores alfombras anudadas a mano del mundo. Se admiten visitantes de cualquier credo fuera de las horas de oración y la entrada es gratuita. Viste con recato —manga larga, pantalón o falda largos y pañuelo para las mujeres— y consulta el horario de visita, que cambia los viernes. El final de la tarde, cuando el mármol se vuelve dorado y luego se encienden las luces, es el momento más bonito.
En la isla de Saadiyat, el museo diseñado por Jean Nouvel abrió en 2017 bajo una enorme cúpula perforada que dispersa la luz como el sol entre hojas de palmera. La colección cuenta la historia de la civilización humana a través de las culturas y no por países, con obras prestadas por grandes museos franceses junto a las suyas. Reserva al menos medio día y rodea el edificio por fuera junto al agua, donde la luz bajo la cúpula es más hermosa.
El palacio presidencial, abierto al público en 2019, es una sede de gobierno en funcionamiento con grandes salones, una biblioteca y exposiciones sobre la ciencia, el gobierno y la artesanía árabes. La escala y la decoración son extraordinarias: la cúpula central y la piedra blanca y color arena no se parecen a nada más en la ciudad. Sus jardines ofrecen además una de las mejores vistas de los rascacielos al otro lado del agua.
El edificio de piedra más antiguo de la ciudad nació como una torre de vigilancia del siglo XVIII que protegía la fuente de agua de la isla y se convirtió en fuerte y residencia de la familia gobernante. Restaurado y reabierto como museo, cuenta la historia de Abu Dabi antes del petróleo. Al lado, la Cultural Foundation tiene un teatro, exposiciones y una biblioteca, y los jardines entre ambos son un lugar tranquilo para sentarse en pleno centro.
Un largo paseo marítimo ajardinado recorre el borde norte de la isla, con sendas para caminar y pedalear, parques, cafés y playas públicas limpias frente al Golfo. Por la tarde, cuando baja el calor, salen las familias, los corredores y los grupos de amigos. En un extremo, el Heritage Village muestra casas y oficios tradicionales, y la vista de las torres al otro lado del agua al atardecer es una de las imágenes clásicas de la ciudad.
En la antigua zona portuaria, en la punta norte de la isla, los dhows de madera siguen amarrando en el muelle y el mercado vende la pesca de la mañana en el Golfo; puedes elegir el pescado y hacer que te lo cocinen cerca. Es un lugar de trabajo y una ventana al pasado marinero de la ciudad, y los puestos de fruta, verdura y dátiles de al lado son coloridos y animados. Ve temprano, antes del calor.
Al este de la ciudad, la isla de Yas es el distrito de ocio de Abu Dabi: Ferrari World con su montaña rusa de récord, Warner Bros. World, Yas Waterworld y SeaWorld Abu Dhabi, además de hoteles, un campo de golf y un gran centro comercial. Es fácil llenar un día entero, y los parques temáticos son un buen plan compartido para un grupo de nuevos amigos.
Cada año, normalmente al final de la temporada, a finales de noviembre o principios de diciembre, se celebra el Gran Premio de Fórmula 1 en el circuito de Yas Marina, que termina bajo los focos. El fin de semana de carrera trae conciertos, fiestas y visitantes de todo el mundo, y es una de las épocas más animadas y sociables. Reserva el alojamiento con mucha antelación.
El frente marítimo de Yas Bay es un largo paseo de restaurantes, cafés y terrazas junto al agua, al lado del Etihad Arena, donde hay conciertos y espectáculos. En las noches más frescas se llena de residentes de todas las nacionalidades y el ambiente es relajado. Varios de sus restaurantes y bares tienen licencia para servir alcohol.
El alcohol se sirve en locales con licencia, sobre todo bares de hotel, restaurantes y clubes de playa, en especial en Saadiyat, Yas y a lo largo de la Corniche. Muchos tienen terrazas para el atardecer y música en directo, y ahí transcurre buena parte de la vida social internacional de la ciudad. Beber en lugares públicos fuera de los locales con licencia y estar ebrio en público siguen siendo delitos, así que quédate dentro.
Las excursiones al desierto salen de la ciudad por la tarde hacia las dunas, con recorrido en todoterreno por la arena, sandboard, puesta de sol sobre las dunas y cena en un campamento bajo las estrellas. Elige un operador serio y con licencia y pregunta exactamente qué incluye. Es la excursión en grupo más popular del emirato y una forma natural de conocer a otros viajeros.
En el lado este de la isla, el Parque Nacional de los Manglares es un laberinto de canales tranquilos bordeados de manglares verdes, hogar de garzas, cangrejos y a veces tortugas. Las salidas guiadas en kayak parten de la zona de Eastern Mangroves; las primeras horas de la mañana o el final de la tarde son los mejores momentos. Si prefieres no mojarte, la pasarela de madera del Jubail Mangrove Park te permite caminar entre los árboles.
Una larga franja de arena blanca y fina y agua clara y poco profunda en la isla de Saadiyat, con zonas de playa pública y clubes de playa. Es una de las playas más bonitas del Golfo y mucho más tranquila que las playas urbanas de otros lugares. El bañador es normal en la propia playa; cúbrete para ir a cafés o tiendas.
A una hora y media hacia el interior, la ciudad jardín de Al Ain tiene oasis de palmeras datileras con antiguos canales de riego, fuertes, un animado mercado de camellos y la carretera de montaña que sube al Jebel Hafeet. Sus sitios culturales son Patrimonio Mundial de la UNESCO y muestran una cara más verde y antigua de los Emiratos.
Muy al sur, al borde del Rub al-Jali, el oasis de Liwa está rodeado de algunas de las dunas de arena más altas del mundo. El trayecto es largo y conviene hacerlo con noche incluida, pero la inmensidad y el silencio del desierto son inolvidables. En invierno la zona acoge festivales que celebran las tradiciones del desierto.
La mayoría de los restaurantes de la ciudad son internacionales, así que busca los que sirven platos emiratíes: machboos, arroz especiado con carne o pescado; harees, trigo y carne cocinados a fuego lento; y luqaimat, pequeños buñuelos dulces con sirope de dátiles, acompañados de café con cardamomo. Compartir una gran bandeja forma parte de la experiencia y da tema de conversación en una primera cita.
La mejor época es de noviembre a marzo, con días cálidos y soleados, tardes agradables y la mayor cantidad de eventos al aire libre, festivales y el Gran Premio. Abril y octubre son calurosos pero llevaderos. De mayo a septiembre las temperaturas superan a menudo los cuarenta grados con mucha humedad, y la vida se traslada a centros comerciales, museos y hoteles, aunque los precios bajan. Durante el mes sagrado del Ramadán, cuyas fechas cambian cada año, el ritmo de la ciudad cambia: sé respetuoso en público durante el día y disfruta del ambiente especial de las noches.
Abu Dabi es extensa y está pensada para el coche, y no tiene metro. Los taxis llevan taxímetro, están limpios y tienen precios razonables, y también funcionan las aplicaciones Uber y Careem. Los autobuses urbanos son baratos y usan la tarjeta recargable Hafilat. Caminar es agradable por la Corniche y en invierno, pero las distancias entre barrios son grandes. El Aeropuerto Internacional Zayed está a una media hora del centro, y autobuses y taxis conectan la ciudad con Dubái en aproximadamente hora y media.
El árabe es la lengua oficial, pero el inglés se usa en todas partes en la vida diaria, de las tiendas a las oficinas públicas. Los emiratíes son minoría en su propio país; la mayoría de los residentes procede del sur de Asia, Filipinas, el mundo árabe, Europa y otros lugares, así que los círculos sociales son muy internacionales. Las leyes cambiaron en 2020 y las parejas no casadas ya pueden convivir, pero las muestras de afecto en público, las palabras o gestos ofensivos y fotografiar a personas sin su permiso pueden acarrear multas o algo peor. Viste con recato en lugares públicos, reserva el bañador para la playa y la piscina y sé especialmente discreto en Ramadán. Las relaciones entre personas del mismo sexo siguen siendo ilegales, algo que los viajeros LGBTQ+ deben tener en cuenta.
Los expatriados suelen vivir y salir en la isla de Al Reem, Al Raha Beach, Saadiyat, Yas y los barrios céntricos más antiguos cerca de la Corniche. Los brunch de fin de semana en hoteles, los clubes de playa, los clubes deportivos, los grupos de running en la Corniche y en el circuito de Yas Marina y las actividades organizadas por asociaciones nacionales son las formas habituales de conocer gente. La semana laboral va de lunes a viernes, así que la vida social es más intensa el viernes por la noche y el fin de semana.
Sí. Es una de las ciudades más seguras del mundo, es fácil moverse en taxi y se habla inglés en todas partes. Es más tranquila que muchas capitales, así que la mejor manera de conocer gente es apuntarse a algo: una excursión al desierto, una salida en kayak, un grupo de running o un brunch de fin de semana.
Los Emiratos han flexibilizado varias leyes en los últimos años, pero siguen siendo más estrictos que muchos países. Reduce al mínimo las muestras de afecto en público, viste con recato fuera de playas y hoteles, bebe alcohol solo en locales con licencia y no fotografíes nunca a nadie, sobre todo a mujeres, sin permiso. El respeto a las costumbres locales se toma en serio, y la mayoría de los visitantes que siguen estas sencillas normas no tiene ningún problema.
Tres días bastan para la Gran Mezquita, el Louvre, Qasr Al Watan, la Corniche y una noche en la isla de Yas. Añade un día para el desierto o los manglares y otro para una excursión a Al Ain.
La ropa ligera y holgada que cubra hombros y rodillas es la opción más segura en centros comerciales, mercados y lugares públicos. El bañador no es problema en playas y piscinas. Para la Gran Mezquita, las mujeres necesitan manga larga, ropa hasta los tobillos y pañuelo, y los hombres pantalón largo.
Dubái es más bulliciosa, más ruidosa y está más centrada en la vida nocturna y las compras; Abu Dabi es más tranquila, más verde y más fuerte en cultura, con la Gran Mezquita, el Louvre y Qasr Al Watan. Están a una hora y media una de otra, y muchos viajeros visitan las dos.
La delincuencia es muy baja, así que lo principal es seguir las normas de siempre y respetar las leyes locales. Queda la primera vez en un lugar público concurrido, como la Corniche, la cafetería de un museo o un restaurante junto al agua, cuéntale a una amistad adónde vas y pide tu propio taxi. Guarda las muestras de afecto para la intimidad, ten cuidado con lo que compartes en internet y recuerda que lo que es aceptable en tu país puede no serlo aquí.