Has notado que llevas tres meses con alguien y que todo va mucho mas tranquilo que lo que recordabas de tus relaciones anteriores? No te has casado en la cabeza, no lo has presentado a todos tus amigos en masa, no habeis hecho una escapada romantica a Venecia, no has cambiado la foto de perfil de tu movil. Y sin embargo, va bien.
Bienvenido o bienvenida a una segunda relacion de mediana edad. Funciona distinto. Y no es un defecto. Es casi una forma de sabiduria corporal.
Por que las primeras relaciones iban rapido
A los 22 anos todo iba a una velocidad absurda. A los cuatro dias ya eramos pareja en Facebook. A los tres meses ya hablabamos de mudarnos juntos. A los dos anos igual estabamos casados.
Ese ritmo tenia varios motivos:
- Ninguno habia vivido una ruptura larga. El cuerpo no tenia memoria de dolor.
- La vida era mas pequena, habia menos patrimonio, menos calendario, menos hijos, menos padres enfermos.
- La sociedad te empujaba a ese ritmo: bodas rapidas, hipotecas rapidas, ninos rapidos.
- La velocidad hormonal era mayor, literalmente.
A los 45, 50 o 55, ninguno de esos factores esta igual. Tu tienes tres decadas de experiencia, un hijo en la universidad, una madre anciana, un trabajo hecho, patrimonio propio. Y un cuerpo que ya sabe lo que duele perder a alguien.
La lentitud como inteligencia
Lo que puede parecer tibieza o miedo es, casi siempre, inteligencia acumulada. Cuando tu segunda relacion va lenta, tu cuerpo esta haciendo algo que no podia hacer a los 22:
- Observar como la otra persona reacciona ante pequenas frustraciones.
- Filtrar si sus palabras se alinean con sus actos a lo largo de varios meses.
- Ver como se comporta cuando tu estas de mal humor, y viceversa.
- Percibir si es capaz de pasar una tarde contigo sin hablar y sin telefono.
Esa observacion lenta es mucho mas fiable que cualquier test de compatibilidad de revista. Y tardas mas tiempo en hacerla porque, a los 50, te importa mas acertar.
Los hitos tradicionales no aplican
En una relacion de juventud hay una secuencia casi automatica: primera cita, sexo, formalizacion, presentacion a los amigos, viaje juntos, presentacion a la familia, mudanza, boda, hijos, aniversarios. Cada paso empuja al siguiente.
En una segunda relacion, esa secuencia se desordena. Y esta bien.
- Puede que viajeis juntos antes de conocer a la familia del otro.
- Puede que tardeis un ano en conocer a los hijos del otro.
- Puede que nunca os caseis y llevais diez anos juntos.
- Puede que no vivais juntos nunca, aunque os vean cinco dias a la semana.
- Puede que cada uno tenga sus cuentas y sus viajes propios.
Nada de esto es derrota. Son hitos adaptados a una vida adulta que ya tenia su arquitectura antes de que os conocierais.
El sexo a ritmo maduro
El sexo en una segunda relacion empieza, en la mayoria de los casos, mas tarde que en una primera. No porque haya menos deseo, sino porque hay mas consciencia del cuerpo y mas ganas de que sea bueno. Nadie quiere desvestirse a las tres citas si aun no confia plenamente.
Pero cuando llega, viene con menos urgencia y mas calidad. Dos cuerpos con biografia sexual saben lo que les gusta, se lo pueden decir, no tienen el miedo escenico de los 20. Esa conversacion, que en la juventud era casi imposible, a los 50 es sorprendentemente facil. “Esto me gusta, esto no, esto me cuesta ahora.” Punto.
El problema aparece cuando uno de los dos tiene prisa por llegar al sexo antes de tiempo para asegurar que la cosa es “real”. Esa prisa viene de una inseguridad, no de un deseo. Y casi siempre es contraproducente.
Cuando la lentitud preocupa
No siempre lenta significa sana. Hay un punto en el que la lentitud puede ser una senal de que uno de los dos no esta realmente disponible. Algunos signos que merecen atencion:
- A los seis meses no te ha presentado a ningun amigo suyo.
- Nunca se queda a dormir ni te deja quedarte a dormir.
- Evita cualquier conversacion sobre el futuro, aunque sea a seis meses vista.
- No contesta mensajes durante horas y no lo explica.
- Sigue activo en apps de citas despues de muchos meses.
Si la lentitud es mutua y consciente, va bien. Si la lentitud es un mecanismo para mantenerte a distancia, hay que hablar.
La frase que aclara todo en un minuto
Hay una frase sencilla que funciona cuando la velocidad de la relacion te genera dudas. Se la dices a tu pareja en una tarde tranquila, sin dramatismo:
“No tengo prisa por etiquetar, pero si me gustaria saber como tu vives esto. Cual es tu sensacion a dia de hoy?”
Si la persona responde con una descripcion honesta, aunque sea vaga, esta dentro. Si la persona evita la pregunta o la da vuelta, hay algo que ocultar.
El placer de no tener hoja de ruta
Uno de los regalos de una segunda relacion es el permiso de no repetir la plantilla. No tienes que casarte si no quieres. No tienes que fusionar casas si no quieres. No tienes que pasar las navidades con la familia del otro si no quieres. La unica obligacion que tienes a los 50 es la honestidad con la persona que tienes delante.
Muchas parejas de mediana edad que llevan anos funcionando bien viven en un formato que a los 25 nos habria parecido raro: se ven jueves a domingo, cada uno tiene su piso, pasan vacaciones juntos pero no todas, hacen planes a tres meses vista sin necesidad de planes a diez anos.
Celebrar los aniversarios pequenos
Cuando las cosas van lentas, los hitos tradicionales no funcionan, pero sigues necesitando reconocerte momentos de la historia comun. Inventad aniversarios pequenos. El dia de la primera cena. El primer viaje. La primera vez que presentasteis a un amigo. La primera ruptura importante que superasteis. Nada solemne. Una cena en el mismo sitio, o solo un mensaje corto en esa fecha.
Esos aniversarios construyen memoria. Y la memoria es lo que distingue una relacion de verdad de un amorio largo.
Una sugerencia
Si estas en una segunda relacion y te descubres pensando “pero es que esto va lento”, prueba a pensarlo de nuevo. Quiza no va lento. Quiza va a la velocidad que tu vida actual puede sostener. La otra, la de tus 20, tambien era una velocidad. No necesariamente mejor.
Lo unico que te debes, a los 50, es preguntar cada cierto tiempo: me siento querida, me siento querido, me siento vista? Si la respuesta es si, el ritmo no importa. Si la respuesta es no, importa mas la conversacion que la velocidad.